Después de un buen tiempo

Bueno, después de una buena cantidad de días, me voy a tomar unos minutos para escribir un poco en MiLugar.

Esto de tener un Blog no es fácil. Requiere compromiso, atención permanente, es como si fuera un bebé. Bah.. no tanto, pero que te lleva tu tiempo, ni hablar.

No lo considero tiempo perdido… para nada. Por el contrario. Creo que es algo copado esto de poder liberar tus ideas al mundo. Uno nunca sabe que vas a encontrar a otro loco/a que piense como vos, que vaya más allá que vos, o simplemente te escriba para decirte que estás totalmente de la cabeza.

Asi que ahora a escribir. Pasaron varios días y tengo miles de cosas para escribir. Pero el tema es por donde empezar y en lo que va a terminar esto. Esto es lo mejor de escribir. Normalmente no me siento a escribir con algo "en mente". Sinó que salgo poniendo cualquier cosa como la que estás leyendo y las cosas comienzan a surgir y así dejo que mi mente lleve a mis manos por un montón de lugares de manera simultánea. Tocando un montón de temas hasta que se mete en el remolino de un tema y ahí es dónde caigo y me explayo y dejo soltar todo lo que tengo para decir.

Y asi es como podría comenzar a contarte que hace unos días que estoy instalado en mi "pueblo", Calchaquí, ubicado a unos 200 km al norte de la ciudad de Santa Fe (capital provincial). ¿qué hago acá? Explotando esto del teletrabajo. Está bueno esto de poder trabajar desde dónde vos quieras. Sería mucho mejor de contar con un buen acceso remoto a mis computadoras, pero por alguna extraña razón fallaron mis sistemas y no puedo entrar a la red de mi empresa :( (pequeños detalles técnicos de esta vida cotidiana).

Aparte, no tenía demasiadas ganas de viajar. Te explico. Un amigo mío decidió casarse el 18 de diciembre. Después nomás tenemos navidad, después año nuevo y después la fiesta en la Laguna El Cristal (un clásico por nuestros pagos). Asi que no tenía muchas ganas de estar viajando a cada rato… asi que me traje mi CPU y me instalé en las oficinas de unos amigos.

Asi que después de muchos años, estoy nuevamente por más de dos días en mi querido pueblo (políticamente llamado ciudad, lamentablemente acá también existen los políticos). Son casi las 7:30 hs de la matina a punto de arrancar mi jornada laboral. Es extraño estar nuevamente por acá, pero no puedo evitar decir que no es agradable.

Salís a caminar y empezás instintivamente a saludar a todo el mundo,
sana costumbre que se conserva en todos los pueblos. Cosa que es un
problema en las ciudades grandes: si saludás a alguien que no conocés
te miran como si fueras a pasar en 20 minutos y asaltarlos :( . Y acá
si pasás sin saludar, más allá de que no conozcas a esa persona, por
una cuestion de cordialidad, de buena costumbre, educación o vaya a
saber qué, te miran como si fueras un mal educado.

Recuerdo que tenía mis propias reglas cuándo era más chico. A los
mayores de mi edad los saludaba con un adios, a los que tenían más o
menos mi edad o menores que yo, les decía chau. De repente hoy
caminando por las calles de Calchaquí me encuentro diciendo "hola",
"que tál?", "chauuuu" o "byeeee" a casi todo el mundo (tengo muy pocas
a quién decirles Adios).

Anoche agarré la bicicleta después de volver de comer un suculento
asado en el taller de unos amigos de mis hermanos. Eran las dos de la
mañana y era hermoso poder disfrutar de un cielo cargado de estrellas,
una luna que encadilaba, y esos maravillosos sonidos de la noche. Cosa
que en las ciudades grandes no existe.

Tampoco acá existe la "preocupación". Podés salir y andar hasta
altas horas de la noche prácticamente sin correr riesgo alguno. Estás
plenamente seguro que vas a volver a tu casa. La gente entra a sus
casas y sale cuántas veces quiera sin tener que meter y sacar llave
cada vez que lo hace.

No existen tantos formalismos para hacer algunas cosas: no es
necesario andar con tu DNI para todos lados. Vas al super y te saludás
con los propios dueños. No existe una diferencia marcada entre patrones
y empleados. No existen tantas diferencias marcadas entre las distintas
"clases sociales".

Es otro ritmo de vida. De repente parece que mis días tienen más
horas. El tiempo no pasa tan rápido como en las grandes ciudades. Se
duerme sin demasiados ruídos, por ej. no tenés un hdp que pasa en moto
a todo pedo a las 03:00 de la mañana haciéndote saltar dos metros de tu
cama y abrazarte de lo primero que encuentres en el techo. No hay
colectivos urbanos que además de contaminarte el aire con las toneladas
de aceite que queman, no lo contaminan con ruido a aceleradas,
frenadas, etc.

Estás medio cerca de casi todo. Está bueno esto de poder hacer todo
caminando. En el tiempo que demoro en Santa Fe en ir al banco, acá paso
por el banco, luego por el super, luego por la panadería y ya estoy en
mi casa sin tener que haber caminado más de 6 cuadras.

Hay algunas cosas que no vas a encontrar en un pueblo. No hay 50
boliches, pubs abiertos todas las noches, lugares para ir, rotiserías
abiertas las 24 hs, 20 videos clubs, 80 canales de cable, pero bueno,
todo eso no lo cambio por un cielo de los que pueden verse acá.

Me pregunto de repente como hace la gente de las ciudades para vivir
en medio de todo ese ruído. En medio de toda esa paranoia. Recuerdo que
una vez por ahí leí qué mucha gente concentrada en un lugar es malo. Es
como que la gente necesita de su espacio personal, y al mismo tiempo un
grupo de personas necesitan su propio espacio porqué sinó sus "ondas"
generan ruído, interferencias, y terminan produciendo un desequilibrio
social.

A veces creo que esto pasa de verdad en las ciudades. La gente está
un tanto paranoica allá. La vida es bastante más complicada, ya desde
el echo de poner llave a tu puerta cada vez que entrás o que salís.
Cada vez que mandan los chicos a la escuela. Cada vez que el
marido/esposa se va a trabajar. Son cientos de preocupaciones extras
que tiene la gente contrariamente a la gente de un pueblo.

Los chicos en las grandes ciudades crecen demasiado antes de tiempo.
Se pierden un montón de cosas. Se pierden mucho de eso que hay en la
niñez. Allá están obligados a "madurar" un poco antes de tiempo. Se
tienen que enfrentar a situaciones que en los pueblos casi no se ven o
no existen directamente. Según algunos están más "avivados", para mí
están más bien "arrancados verde" o simplemente "arrebatados". Porqué
les arrebataron su niñez para convertirlos en una especie de niños con
preocupaciones de adultos.

Definitivamente. Si alguna vez llegara a casarme y si tuviera hijos,
lo último que haría sería condenarlos a vivir en una ciudad. Ni loco.
Creo que ellos como todos los demás niños del mundo se merecen crecer
de a poco, sin aceleraciones. Conocer un poco más la naturaleza.
Conocer las estrellas, el cielo puro, el ruido del día, los sonidos de
la noche, los colores del amanecer. Quiero que puedan ser libres, no
andar con llaves encima. No quiero tener que mandarlos a la escuela en
un transporte. Quiero que puedan ir ellos por si mismos y encontrarse
en la calle con sus amigo/as e ir juntos y eventualmente hacerse una
fuga (y enterarme luego).

Este post debería llamarse Ciudades vs Pueblos ¿con cuál te quedarías?

Deja tu comentario...

Más entradas en UnLugar