Cuándo una mentira puede más que mil verdades

"Lo que más me molestó no es que me hayas mentido sino que, de aquí en adelante, no podré creer en tí." - Federico Nietche

A veces una mentira tiene el poder de destruir cualquier verdad. No solo muchas veces no se volverá a creer de ahora en más, sinó que muchas veces no se cree en nada de lo que fué.

Por tu cabeza vuelven a pasar miles de situaciones en las cuales sospechaste, cosas que no te cerraron, y empiezas a cerrarlas con un montón de suposiciones en las que te fundamentas con un "me estaba mintiendo". Y de a poco vas cerrando el rompezabezas.

Dejas de creer en cosas que tal vez fueron muy ciertas: una mirada,
una lágrima, un beso, un abrazote. Piensas ¿qué hubo de real en todo eso?.
Dejas de creer en su cara de sorpresa cuándo le regalaste una flor.
Dejas de creer que ese día no estabas de más, sino que querían
realmente estar con vos. Dejas de creer en que eras una companía. Dejás de creer en que eras un buen amigo. Dejas de lado todo lo bueno, porqué empezás a creer en que tal vez nunca
fué bueno.

Y lo peor, dejas de creer en cualquier cosa que pueda decir, hacer o
no hacer. Todo se vuelve falso cuándo te mienten en lo único que no te
pueden mentir. Cuándo juegan con lo único que no se puede jugar: con
los sentimientos.

Todo los simple se vuelve extraordinariamente complejo. De repente,
dejas de sentirte alguien que estaba haciendo las cosas bien por otra
persona para sentirte un bobo al cubo (por no poner otro largo etc de
palabras). Toda la maquinaria de tu cabeza comienza a funcionar
buscando respuestas. Todo de repente se confunde. Es que algunos
odiamos vivir en lo falso.

Algunas personas son más o menos suceptibles. Personalmente creo que
lo soy bastante. Tal vez sea un error confiar en un 100% en una
persona. Ignorar mis "presentimientos" por no "prejuzgar". Pero
terminás por decir "al final no estaba equivocado", debí haber
escuchado al mundo una vez más. Pero bueno, creo que es uno de mis
mayores defectos/virtudes confiar en las personas. Y en ese sentido
creo que es blanco o negro. O se confía o nó.

Lamentablemente otro tipo de personas sucumben y empiezan a creer
que no tiene sentido ser buena gente. No tiene sentido respetar a
alguien. No tiene sentido ver en una mina una mujer. Y ahí es dónde se
produce el punto de inflexión, el punto del cambio radical. Ahí es
dónde comenzás a ponerte escéptico, incrédulo, desconfiado. Donde
pensás que todo lo que pasa a tu alrededor no es má que una burda
mentira. Y ahí es donde la vida se vuelve light, la moda del momento.

Si… entiendo. Una vida light es mucho menos preocupante. Es mucho
menos complicada. Vos hacés la tuya, yo hago la mía. Soy así ¿y qué?.
Nos olvidamos de muchas cosas, incluso de nosotros mismos. Los
sentimientos ya casi no cuentan. Solo se vive el momento, vacío de
experiencias, vacío de sentimientos. Creo que todo redunda al fin y al
cabo en una vida vacía.

Y de repente, esta persona, que alguna vez creía en las personas,
creía en si mismo, creía en eso que llamamos amor, se encuentra jugando
con otra persona que antes era igual que ella. Que había cosas en
común. Cosas que tal vez había deseado toda su vida. Y esta última persona lo
sabe. Intenta desesperadamente despertar los recuerdos, despertar
aquello que era, aquello que realmente es, aquello que en algún lugar desea volver a ser. A veces lo logra, a veces
no. Pero se insiste. Se va tras esa persona en medio de un laberinto de
cosas que por el momento se decide ignorar.

En algún momento las cosas ya no cierran. Hay cosas que son demasiados grises. Muchos tintes negros sobre lo blanco. Y ahora vas a buscar la verdad de todo, no importa como, a veces la razón justifica los medios, sobre todo cuándo estás seguro.

Tarde o temprano terminás en un callejón sin salidas. Y ahí es donde empezás a rebobinar.
A ver cada pasillo por el que caminaste. A prestar atención a esos
"cuadros" colgados en la pared que preferiste ignorar. Y comenzás
simplemente a entender. La verdad estaba ahí. Tal vez fuíste atrás de
un sueño, de una ilusión.

Te duele. Pero más te duele por la otra persona. Que al final y al
cabo, no quiso volver a ser. Y decidió seguir el destino que le
hicieron creer que merecía. Y también te duele no entender algunas cosas.

No entendés porqué estabas ahí, porqué te buscaban. Porqué te decían cosas. Porqué te hacian sentir cosas de las cuáles después eras un objeto de burlas. No entendés porqué eso? porqué ese juego a veces macabro. Intentás buscar una razón. Un solo motivo. Te dicen que por que sos tal y tal y tal… porqué sos tan así… ¿¿¿tan así qué??? . De repente pensás ¿qué fueron de esas canciones? ¿qué fueron de esos momentos? ¿qué fueron de esas palabras? … En realidad, terminás por creer que no fueron más que palabras en el viento. Tal vez haya o exista algo más. Quién sabe… lo cierto es que todo quedará finalmente sepultado por una mentira.

Ya mucho no podés hacer. Ya hiciste todo lo que podías. Incluso lo más digno, lo más puro, lo más simple.

En vos se libra una lucha entre corazón y mente. El orgullo
por un lado tratando de protegerte del dolor de haber perdido tiempo y
energías. El corazón por el otro lado buscando una razón para entender
y no odiar. Aquí tenés que elegir. Entre odiar o perdonar. Son solos
segundos. Segundos que te marcan.

Pasan los días y seguís pensando. Entendiendo. Comprendiendo. Aprendiendo.

Finalmente llegás a un día como hoy. Las cosas vuelven a estar claras.
Te convencés de que fué una experiencia más de la que aprendiste un
montón de cosas nuevas. En las que pasaron muchas cosas hermosas. Si
fueron reales o nó, tal vez solo Dios lo sepa. Pero uno siempre tiene
un instinto. Hay miradas y miradas. Y en todas ellas algo de real podés
encontrar. Siempre existe una esencia, que tal vez fué lo que te hizo
meterte en ese laberinto.

Te preguntás si valió la pena. Tal vez la respuesta te la lleves
para siempre dentro tuyo. Vas dejar dudas en la otra persona que jamás
volverá a hablarte. Tal vez porqué odio que le hayas echo ver lo que
había olvidado. Quizás porqué piense que sos un idiota que se creyó un
montón de cosas y se comió un viaje que realmente nunca fué. Quizás y
simplemente porqué se cansó de vos. O, tal vez, porqué la perdonaste.

Las cosas parecen que muchas veces funcionan así. Por suerte no soy de los que van a volverse "lights"… No vale la pena. Hay un mundo lleno de cosas para sentir… amar. Cosas que te llenan. No placeres de minutos, horas o una noche. Hay muchas cosas más apasionantes, más eróticas y más sensuales. Cómo quieras llamarlo. Están ahí, ante tus ojos, esperando.

Yo voy por eso… por las cosas que el mundo llama complejas o complicadas. Para mí, no son más que las esencias del mundo, y las esencias son simples. Tal vez lo que sin querer ví alguna vez en alguien.

6 Comentarios en “Cuándo una mentira puede más que mil verdades”

Gravatar de Jimena

Jimena
2 de Mayo de 2005 a las 3:07 pm    

Increible lo que escribiste. No se quien sos, pero te felicito!

Gravatar de Aide

Aide
3 de Mayo de 2005 a las 8:39 pm    

Felicidades, estoy de acuerdo con tus palabras…

Gravatar de Sandra

Sandra
3 de Mayo de 2005 a las 8:55 pm    

Las dos caras de la moneda…

Wow! me dejaste impresionada con tu descripción tan acertada a lo que muchos hemos vivido alguna vez y estoy completamente de acuerdo contigo, pero hay algo que me obliga a echar un vistazo a la otra cara de la moneda… ¿qué pasa cuando estás del otro lado, cuando te toca ser el que miente y lastima aún sin quererlo? ¿qué hay de nosotros los que no llevamos una vida light y sin embargo somos verdugos del dolor de alguien más por causa de una mentira que tal vez fue más allá de lo nunca pensamos?. Con esto no quiero justificar a los que hemos mentido, pero sí poner en claro que haciendo memoria seguramente podríamos mencionar al menos una vez en la que mentimos e hicimos daño a alguien, perdimos credibilidad y su confianza, es decir, a veces nos toca estar arriba y a veces abajo, a veces ser víctima y otras victimario. Que se le va a hacer… solo tratar de recordar lo que se sintió cuando estabas del otro lado y no ser tan duro con quien te ha herido, después de todo somos humanos y siempre estamos aprendiendo y aún más por causa de los errores.

¿Tu que opinas de esto?

Gravatar de Pablo

Pablo
3 de Mayo de 2005 a las 9:23 pm    

Hola Sandra.

Te cuento que lamentablemente me tocó estar de un lado y del otro. Mentí y lastimé alguna vez. No voy a negarlo. Dejaron de creer en mí después de haber dado muchas cosas que fueron de verdad. Dejaron de confiar en mí cuándo ni siquiera rompí el más leve de los secretos. Hay errores y errores y formas de lastimar a alguien. A veces lastimamos porqué no nos importa. A veces, y como tal vez alguna vez me tocó, lastimás porqué todo se escapa de tu control, estás ciego, y desesperadamente, no importa como, intentás alinearte al mundo.

Y esto creo que fué lo que me ayudó a entender las cosas.

Aprendí que las palabras son algo demasiado poderosas cuándo las escucha alguien quién cree en ellas.

A todos creo que nos toca alguna vez estar de los dos lados, de víctimas y victimarios.

Pienso que de los dos lados siempre se aprende. Y eso es lo que finalmente aprendí al lastimar a alguien, y al ser yo mismo lastimado.

Esta creo que es la diferencia entre los que lastiman por ser light’s y los que lastiman sin querer hacer daño. Unos aprenden, otros no.

Aprender conlleva muchas responsabilidades. El saber te hace inmediatamente responsable de muchas cosas, porqué el saber implica no ignorar.

Pero es necesario tener en cuenta algo fundamental para no volverse un paranoico: No podemos controlar las consecuencias de cada uno de nuestros actos.

Inevitablemente algún daño haremos a alguien sin querer. Tal vez sea por la falta de armonía en la que vivimos, en la imperfección del mundo que nos tocó nacer.

Somos parte de este sistema. Somos un engranaje en el. Cuándo nos movemos, movemos a otras personas. Cuándo nos paramos, paramos a otros. Por eso sostengo que quién dice “soy como soy ” y “hago lo que se me canta”, “soy libre”, “soy independiente”, ignora en el amplio sentido de estos conceptos, que es un elemento más de un sistema, y como tal, está sujeto a cientos de leyes y fuerzas que no ni siquiera conoce, pero a las que está sometido por naturaleza.

La única opción que tenemos es conocer y aprender de los errores que cometemos y que comenten hacia nosotros para aportar armonía a este sistema, planeta, vida, cosmos, lo que sea que sea y cómo sea que se llame.

Y no es que sea duro con quiénes me han lastimado. Solo que es que me da bronca. Tal vez es mi propio ego, mi mayor defecto el que sale a defender algo demasiado debil en mí.

Después de todo, los más fuertes son los más débiles.

Gravatar de Alejandro

Alejandro
6 de Mayo de 2005 a las 4:13 pm    

Hay de mentiras a mentiras

Comparto contigo la idea de que en lo único que uno no puede mentir es respecto a los sentimientos. Cuando te mienten con respecto a los sentimientos creo que se debe a que la otra persona sólo tiene algún interés propio y uno debe tener cuidado de este tipo de personas.

Gravatar de Luzmaria

Luzmaria
6 de Agosto de 2005 a las 10:09 am    

Lee esto con detenimiento…dime que piensas?

Cuándo una mentira puede más que mil verdades
pablo | 22 Marzo, 2005 09:19

“Lo que más me molestó no es que me hayas mentido sino que, de aquí en adelante, no podré creer en tí.” - Federico Nietche

A veces una mentira tiene el poder de destruir cualquier verdad. No solo muchas veces no se volverá a creer de ahora en más, sinó que muchas veces no se cree en nada de lo que fué.

Por tu cabeza vuelven a pasar miles de situaciones en las cuales sospechaste, cosas que no te cerraron, y empiezas a cerrarlas con un montón de suposiciones en las que te fundamentas con un “me estaba mintiendo”. Y de a poco vas cerrando el rompezabezas.

Dejas de creer en cosas que tal vez fueron muy ciertas: una mirada, una lágrima, un beso, un abrazote. Piensas ¿qué hubo de real en todo eso?. Dejas de creer en su cara de sorpresa cuándo le regalaste una flor. Dejas de creer que ese día no estabas de más, sino que querían realmente estar con vos. Dejas de creer en que eras una companía. Dejás de creer en que eras un buen amigo. Dejas de lado todo lo bueno, porqué empezás a creer en que tal vez nunca fué bueno.

Y lo peor, dejas de creer en cualquier cosa que pueda decir, hacer o no hacer. Todo se vuelve falso cuándo te mienten en lo único que no te pueden mentir. Cuándo juegan con lo único que no se puede jugar: con los sentimientos.

Todo los simple se vuelve extraordinariamente complejo. De repente, dejas de sentirte alguien que estaba haciendo las cosas bien por otra persona para sentirte un bobo al cubo (por no poner otro largo etc de palabras). Toda la maquinaria de tu cabeza comienza a funcionar buscando respuestas. Todo de repente se confunde. Es que algunos odiamos vivir en lo falso.

Algunas personas son más o menos suceptibles. Personalmente creo que lo soy bastante. Tal vez sea un error confiar en un 100% en una persona. Ignorar mis “presentimientos” por no “prejuzgar”. Pero terminás por decir “al final no estaba equivocado”, debí haber escuchado al mundo una vez más. Pero bueno, creo que es uno de mis mayores defectos/virtudes confiar en las personas. Y en ese sentido creo que es blanco o negro. O se confía o nó.

Lamentablemente otro tipo de personas sucumben y empiezan a creer que no tiene sentido ser buena gente. No tiene sentido respetar a alguien. No tiene sentido ver en una mina una mujer. Y ahí es dónde se produce el punto de inflexión, el punto del cambio radical. Ahí es dónde comenzás a ponerte escéptico, incrédulo, desconfiado. Donde pensás que todo lo que pasa a tu alrededor no es má que una burda mentira. Y ahí es donde la vida se vuelve light, la moda del momento.

Si… entiendo. Una vida light es mucho menos preocupante. Es mucho menos complicada. Vos hacés la tuya, yo hago la mía. Soy así ¿y qué?. Nos olvidamos de muchas cosas, incluso de nosotros mismos. Los sentimientos ya casi no cuentan. Solo se vive el momento, vacío de experiencias, vacío de sentimientos. Creo que todo redunda al fin y al cabo en una vida vacía.

Y de repente, esta persona, que alguna vez creía en las personas, creía en si mismo, creía en eso que llamamos amor, se encuentra jugando con otra persona que antes era igual que ella. Que había cosas en común. Cosas que tal vez había deseado toda su vida. Y esta última persona lo sabe. Intenta desesperadamente despertar los recuerdos, despertar aquello que era, aquello que realmente es, aquello que en algún lugar desea volver a ser. A veces lo logra, a veces no. Pero se insiste. Se va tras esa persona en medio de un laberinto de cosas que por el momento se decide ignorar.

En algún momento las cosas ya no cierran. Hay cosas que son demasiados grises. Muchos tintes negros sobre lo blanco. Y ahora vas a buscar la verdad de todo, no importa como, a veces la razón justifica los medios, sobre todo cuándo estás seguro.

Tarde o temprano terminás en un callejón sin salidas. Y ahí es donde empezás a rebobinar. A ver cada pasillo por el que caminaste. A prestar atención a esos “cuadros” colgados en la pared que preferiste ignorar. Y comenzás simplemente a entender. La verdad estaba ahí. Tal vez fuíste atrás de un sueño, de una ilusión.

Te duele. Pero más te duele por la otra persona. Que al final y al cabo, no quiso volver a ser. Y decidió seguir el destino que le hicieron creer que merecía. Y también te duele no entender algunas cosas.

No entendés porqué estabas ahí, porqué te buscaban. Porqué te decían cosas. Porqué te hacian sentir cosas de las cuáles después eras un objeto de burlas. No entendés porqué eso? porqué ese juego a veces macabro. Intentás buscar una razón. Un solo motivo. Te dicen que por que sos tal y tal y tal… porqué sos tan así… ¿¿¿tan así qué??? . De repente pensás ¿qué fueron de esas canciones? ¿qué fueron de esos momentos? ¿qué fueron de esas palabras? … En realidad, terminás por creer que no fueron más que palabras en el viento. Tal vez haya o exista algo más. Quién sabe… lo cierto es que todo quedará finalmente sepultado por una mentira.

Ya mucho no podés hacer. Ya hiciste todo lo que podías. Incluso lo más digno, lo más puro, lo más simple.

En vos se libra una lucha entre corazón y mente. El orgullo por un lado tratando de protegerte del dolor de haber perdido tiempo y energías. El corazón por el otro lado buscando una razón para entender y no odiar. Aquí tenés que elegir. Entre odiar o perdonar. Son solos segundos. Segundos que te marcan.

Pasan los días y seguís pensando. Entendiendo. Comprendiendo. Aprendiendo.

Finalmente llegás a un día como hoy. Las cosas vuelven a estar claras. Te convencés de que fué una experiencia más de la que aprendiste un montón de cosas nuevas. En las que pasaron muchas cosas hermosas. Si fueron reales o nó, tal vez solo Dios lo sepa. Pero uno siempre tiene un instinto. Hay miradas y miradas. Y en todas ellas algo de real podés encontrar. Siempre existe una esencia, que tal vez fué lo que te hizo meterte en ese laberinto.

Te preguntás si valió la pena. Tal vez la respuesta te la lleves para siempre dentro tuyo. Vas dejar dudas en la otra persona que jamás volverá a hablarte. Tal vez porqué odio que le hayas echo ver lo que había olvidado. Quizás porqué piense que sos un idiota que se creyó un montón de cosas y se comió un viaje que realmente nunca fué. Quizás y simplemente porqué se cansó de vos. O, tal vez, porqué la perdonaste.

Las cosas parecen que muchas veces funcionan así. Por suerte no soy de los que van a volverse “lights”… No vale la pena. Hay un mundo lleno de cosas para sentir… amar. Cosas que te llenan. No placeres de minutos, horas o una noche. Hay muchas cosas más apasionantes, más eróticas y más sensuales. Cómo quieras llamarlo. Están ahí, ante tus ojos, esperando.

Yo voy por eso… por las cosas que el mundo llama complejas o complicadas. Para mí, no son más que las esencias del mundo, y las esencias son simples. Tal vez lo que sin querer ví alguna vez en alguien.

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