Después de todo, atrás del Papa había un hombre

Es raro. Después de todo, me pongo a pensar, que detrás del Papa había un hombre. Un hombre con sentimientos, que después de todo, fué como dicen: un abogado de la Paz. Fué uno de los únicos Papas que logró el diálogo entre las religiones, hizo un mea-culpa por los "errores" de la iglesia en la pasado y recorrió todo el mundo llevando su mensaje.

Lo llamarán el Papa Bueno, el Papa Viajero, el Papa de la Paz. Creo que es una especie de costumbre identificar a cada Papa con sus acciones, o mayores logros, o el objeto de su lucha durante el Papado.

No voy a hablar de la "iglesia" en sí. Estoy hablando de una persona que llegó a ocupar el lugar más alto de la iglesia. Un hombre llamado Karol Wojtyla del cuál escuché hablar en mis años en la escuela primaria, cuándo el estaba visitando la Argentina. Recuero que fué una semana en la que nos hicieron dibujar en nuestros cuadernos la bandera Amarilla y Blanca. Nos contaron quién fué el, su historia, como llegó a ser Papa.

Me asombraba. Me enorgullecía que esa persona estuviera en mi país. Hasta hubiera querido verlo, hubiera querido que visitara mi pueblo, Calchaquí. Seguía creo que todos los días su paso por el país. Toda ese gente saludándolo. Toda esa gente llorando de emoción al verlo.

Hoy recuerdo todo eso y no quiero pensar en mucho más que eso. Hace que sin querer me emocione también y sienta si, dolor por todo lo último que estubo pasando. Más allá de su previsible muerte, fué me parece que inhumano no darle una muerte en paz. Algunos dicen que era lo que el quería. No lo sé verdaderamente. Pero la imágen que ví de su aparición en el balcón saludando y su frustrado intento de hablar. Quedé en pocas palabras "helado" como muchas personas que lo vieron. Como tal vez el mundo entero.

Tal vez fué así. Quiso morir siendo el Papa y luchar por sus ideales y mostrar su fuerza hasta lo último. No rendirse, ni siquiera ante lo único que no podemos superar: la muerte.

Lo logró. Hoy está a la vista. Es evidente. El mundo entero y cada una a su manera llora su muerte. Y esta, después de todo, es la mía.

Gracias Karol. Que en paz descanses.


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