Ahora que me acuerdo…
En la vida siempre te pasan cosas que naturalmente quedan por ahí guardadas, en algún rincón. Hasta que algún hecho o alguna cosa que de alguna manera tiene relación con ese acontecimiento pasado, hace que tu cerebro recupere ese "recuerdo" de manera automática y lo ponga en tu mente, y te digas "ay…. mirá vos…".
Bueno… hace unos minutos me pasó eso: Estaba visitando un sitio web de refranes y citas célebres, y me encontré con que la frase del día es:
"La ociosidad, como el moho, desgasta mucho más rápidamente que el trabajo." de Benjamin Frankilm.
La palabra "ociocisidad" la relacioné a la palabra "ociedad", al mismo tiempo a mi mente se vino la frase "La ociedad es la madre de todos los vicios", y al mismo tiempo se me vino a la mente el regaño de una maestra en mi escuela primaria.
El reto que me llevé ese día fué realmente injusto. La cosa es más o menos así:
Un día, urgando entre la cajita de mi mamá (entiéndase por esto una
cajita con las cosas que mi madre tenía guardada en algún lugar del
ropero, llena de tarjetas y cartitas de sus alumnos), me encuentro con
una tarjeta que al frente tenía una frase y al abrirla, había algún
animalito gracioso que te decía "CURIOSO!!!". Algo divertido, lindo,
inocente.
Con mis 9 años creo, no tuve mejor idea que decirme: "¿Porqué no
regalarle esto mismo a mis maestras?", tal vez de chupamedias, que se
yó… en realidad, era para imitar ese gesto que supongo que a mi mamá,
como maestra, le debe haber caído bien, ya que estaba dentro de su
"cajita", de sus tesoros.
Asi que me puse manos a la obra. Cartulinas, recorté las tarjetas,
las pinté supongo o les abré marcado algún borde, y etc… etc…
etc… Después a buscar frases. La verdad que ni recuerdo de donde las
saqué, pero si mal no recuerdo, fueron de algunos de mis cuadernos de
la primaria, ya que por esas épocas, era muy normal todos los días
escribir alguna frase o cita al comenzar el día de clases. Recuerdo que
era muy común llevar alguna frase a la maestra para que la use como la
cita del día. Y era algo así como "guaauuu" que elijan la tuya
Bueno… ya tenía las tarjetas listas. Solo me faltaba el animalito
gracioso que iba adentro de la tarjeta para que diga "curiosa" a mi
maestra cuando la abriera. Como era bastante pésimo dibujando, recuerdo
que recorté las figuritas de los paquetes de "sorpresitas" que eran muy
común por aquellos años felices.
Listo… ya tenía todas las tarjetas. Al otro día era cuestión de
repartirlas entre mis maestras. Primero, creo que fué la Srta. Adriana.
Se rió y me dijo "Tenés razón, soy muy curiosa". Las demás no me
acuerdo, pero si me acuerdo la que le día a la Sra. Silvia, mi maestra
de música.
Recuerdo que terminado el recreo, una de mis maestras me llama y me
dice que vaya a secretaría porqué la Sra. Silvia me estaba esperando.
Voy allá muy contento… creo que esperaba algún agradecimiento. Pero
era bastante todo lo contrario.
Creo que ahora que lo pienso fué un brutal ataque contra toda la
inocencia, el amor, y ganas de hacer algo lindo por alguien. En mi
elección al azar de frases, coloqué la frase "La ociedad es madre de
todos los vicios" en la tarjeta que fué justamente a parar en sus
manos. Y uno de los animalitos que también fueron al azar, fué un
simpático elefantito.
En realidad, siempre fuí una persona demasiado sensible cuándo era
chico. Demasiado inocente. Ignoraba muchas cosas. Hacía las cosas tal
vez de alguna manera bastante pura, como creo que muchos de los chicos
a esa edad. Pero ahora que lo veo desde un poco más adelante, ese
momento fué realmente desconcertante.
Me dijo algo así: "Pero quién te crees que sos para hacerme esto? Me
estás tratando de ociosa? Me estás tratando de viciosa? Decime… que
vicios tengo yo??? Esto es una falta de respecto… encima, abro la
tarjeta y me encuentro con un elefante diciéndome "curiosa". A vos te
parece hacerle esto a tu maestra?"
Si tal vez hubiera conocido el significado de la palabra "ociosa", o
tal vez el significado de la palabra "viciosa" allá por mis 8 años, tal
vez hubiera atinado minimamente a defenderme. Traté de explicar que esa
frase la tomé de una "oración" (que así la llamábamos) que escribimos
en el cuaderno. No entiendo realmente porqué le fué tan dificil
entender esto. Y si alguna vez lo entendió.
Mi respeto hacia las maestras era demasiado grande, tal vez porqué
así me lo enseñaron, incluso mi propia vieja lo era. Entonces asumí que
tal vez hacer ese tipo de cosas era demasiado malo, demasiado feo y no
podían ser el tesoro de ninguna maestra. Si recuerdo que me quedaron
algunas tarjetas por repartir. En una imagen residual de ese momento me
veo guardándolas en algún lugar que ya ni siquiera recuerdo. Un poco
confundido entre lo que es bueno, gracioso y malo.
Tal vez hoy por dentro tengo unas ganas de reputiarla a esta vieja
histérica. Pero… más bien es cómo que tengos ganas de volver a aquel
día, a aquella hora, al momento en el que estaba haciendo esa tarjeta y
cambiar el destinatario, o cambiar la hoja del cuarderno de donde tomé
aquella "oración" y así cambiar un poco mi historia. Y de no llegar a
ese momento, de última solo encontrarme a la salida del cole conmigo
mismo y explicarme a mi mismo que lo que hice, no fué tan malo como
creí. Solo que una oración que significaba cosas que muy bien no
entendía, con una figurita que tal vez no era el animal preferido,
cayeron en las manos equivocadas, en el momento equivocado.