La marcha organizada por Blumberg contra la inseguridad

Todos los no “kirchneristas” (oficialmente un poco menos del 30%, pero si tengo que regirme por los comentarios de la calle diría que casi el 90%) estábamos esperando a ver que pasaba con esta marcha, que iba a ser un tirón de orejas para el “Sr.” Presidente.

Foto de La Nación de la Marcha de Blumberg contra la inseguridad

Hubo mucha gente, no sabría decir si hubo más o menos gente que en la primera, pero era emocionante (y triste por otro lado) ver esa cantidad de velas en Plaza de Mayo. Según los organizadores, se habla de 300.000 y Blumberg recalculó las cifras y cerró en 180.000. El Gobierno está mudo (como siempre, haciendo oídos sordos… ¿cobardes escuché por ahí?). Mientras que Luis D’Elia dijo que fueron 30.000 (después hablaré de el).

El Gobierno sin decir “mu”, actuó en silencio, tratando de poner según Blumberg muchas trabas para boicotear la marcha. Y la apuesta más grande fué a través de Luis D’Elia (cuestionado funcionario público de la administración de Kirchner, o negro de mierda resentido atorrante vendido y aprovechador de los pobres para escalar en el poder y hacerse un lugar en el gobierno a través de piquetes). Este organizó una contramarcha (o algo así), para reivindicar a Kirchner e insultar a Carlos Blumberg.

Pero bueno, dejando de lado este fracaso de “contramarcha”, en la cuál no fueron más de 3000 personas de los 70.000 que esperaban. Entre los cuales no quiero imaginar cuantos fueron atraídos por olor a choripan y vino, y cuantos fueron traídos, como acostumbran a hacerlo este tipo de dirigentes, entre ellos el mismo presidente de nuestro país, con ese gran acto multitudinario el 25 de Mayo.

Enfocándonos en lo que merece la pena: la marcha. En mi opinión, hubo dos cosas negativas: la bendición del sacerdote católico, que me pareció aburrida y totalmente religiosa, cuando el contexto no daba para hablar de Jesús, su muerte, su sufrimiento… o sea, no daba para hablar de cosas mísiticas. El Pastor Evangélico, mezcló ambas cosas, pero estubo dentro del contexto y con los piés en la tierra. El Rabino, casi la descoció con su discurso… le dió al gobierno y su virtual democracias cachetadas para que tengan y guarden. Un aplauso para el… pero, muchacho, la próxima no la hagas tan larga.

El discurso más esperado, era sin dudas el de Carlos Blumberg. A poco de abrir el discurso, dijo que con el respeto que siente por el presidente… y ahí es donde la pifió mal. Todo el mundo lo silbó en ese momento y supongo que lo habrá criticado. A mí personalmente me desilocionó. Y me dieron ganas de apagar la TV e irme… pero seguí escuchando.

En general estoy de acuerdo con el. Pero no pude evitar ver un trasfondo político en énfasis y enérgicas palabras. Me hizo recordar a los discursos políticos en su forma de hablar. No sé si es malo o bueno eso, el problema que eso está como mal visto en la sociedad. Pero tal vez solo sean impresiones mías.

El petitorio, que naturalmente no fué recibido ni por el presidente y por sus secretarios más allegados, estaba en sus manos. Un petitorio con algunos puntos coherentes a mi criterio y desvirtuados por Luís D’Elia, como siempre… pasa que si no sabe contar, ¿cómo esperar que interprete un texto, o una ley?

Pero, detrás de todo eso, hay que ver un padre que perdió a su único hijo. Tal vez antes haya sido un empresario ávaro, codicioso y ambicioso. Pero hoy es una persona que anda quebrado por un país, que por suerte lo escucha. Un padre que está pidiendo justicia, un padre que lucha para que la muerte de su hijo, no sea en vano. Y un padre, que lucha para que otros padres no pasen por ese dolor que supongo que es imposible de describir.

Es lo que yo veo y con lo que yo me quedo. Bien o mal, es un ciudadano que se puso las pilas. Que sale a la calle a gritar. Que es capaz de iluminar la Plaza de Mayo con velas. Que es capas de mostrar el lado cobarde el poder, del gobierno. Que es capaz de meterles un dedo en el culo sin ensuciarse las manos.

Ahí tenés Kirchner, Solá, ministros, diputados, senadores. Dénse cuenta, que el pueblo sabe un poco más de los que ustedes creen y quieren que sepa. Las estadísticas de uds. van en contra de la percepción y del instinto de los argentinos.

Dénse cuenta, de una vez por todas, que su hipocresía, su doble moral, sus mentiras, su juego sucio, van a terminar por llevarnos a un caos. Y nos vas a costar caro a todos.

Foto: La Nación (fuente)

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