¿Qué pasará?

Siempre estamos escuchando de lejos o a través de la ciencia ficción la escasés de alimentos, agua, recursos, desastres naturales, etc.

Actualmente en Santa Fe se está discutiendo seriamente de suspender las exportaciones de un pez, el sábalo, que abundaba en los ríos de la región, sobre todo en el río Paraná. Sin ir más lejos, hace unos años atrás era muy común encontrar en cualquier pescadería o pescar en el río hermosos y grandes empelares. Hoy es casi imposible. El tamaño del sábalo más grande que uno puede ver es hasta un 25 a 30% menor que hace algunos años.

Varios científicos lanzaron una alerta que en no más de una veintena de años los recursos pesqueros del mar se verían drásticamente reducidos.

Con el agua pasa lo mismo. En España están tratando por cualquier manera incentivar a la población a que consuma menos agua y hasta se habló de poner un cupo de algo así como 60 litros diarios por persona.

Ni hablar con el petróleo. En Argentina nos dimos las narices contra el suelo al darnos cuenta de que no tenemos petróleo, o al menos la capacidad para explotar el supuesto petróleo que pueda o no haber bajo nuestra tierra.

Todo esto me lleva pensar en algo que sin dudas deberá comenzarse a charlar aunque suene inhumano… en realidad es inhumano. Pero para que se nos haga más fácil a todos, tendríamos que salir de nuestro rol de “seres humanos” y ver las cosas desde afuera de nosotros mismos, ya que esa capacidad de auto-crítica la tenemos (algunos en mayor y otros en menor medida).

El ser humano está de alguna manera “arrasando” con todos los recursos del planeta. El planeta tierra tiene recursos y como todo recurso son finitos, más allá de que algunos sean renovables, en algún punto son finitos.

De seguir el ser humano con su actual ritmo de crecimiento, va a l legar al punto en que, la demanda de recursos, sea menor a la oferta de recursos de este planeta. En tal caso, habrá que ver que prevalece: si la razón, o si el instinto de supervivencia del cual estamos todos dotados.

Si pasa esto en el mundo animal… todos sabemos que gana siempre el más poderoso. La pelea por los recursos es siempre de vida o muerte. Si no muere en la pelea, morirá tiempo después de hambre. Muchos apelarán a que los seres humanos son solidarios, y los animales no.

En un caso extremo, en donde prevalecen los instintos, y los instintos tienden a preservar la vida, nuestra vida, no la de otros, la solidaridad tenderá a desaparecer.

El escenario comienza a pintar un tanto siniestro. Tal como pasa en las películas.

En la tierra se está rompiendo desde hace años con la ecología, ese natural equilibrio entre la vida y la tierra misma. Y el ser humano es el principal culpable.

El ser humano tiene la capacidad de generar alimento, labrando las tierras y criando animales. La cosa es que las tierras se están agotando, y la cría de animales necesita que la tierra le proporcione alimentos, ¿qué pasará cuando esta no sea capaz de hacerlo?

Contaminamos de todas las formas posibles sin conciencia y medida alguna. Porque supuestamente somos libres de hacerlo: desde fumar, tener una moto que aturda a media ciudad, cables por todos lados, un camión viejo que tape de humo toda la calle, fábricas que usan productos no biodegradables porque es menos costoso, etc.

Y si, todo pasa por la economía y por ese supuesto bienestar al que todos aspiramos, bienestar que cada vez es más exigente, más ambicioso.

Pero ignoramos que la naturaleza no es tonta. Es mucho más poderosa que nosotros y tarde o temprano buscará el equilibrio. Porque también de alguna manera tiene un instinto. El ser humano también.

Las guerras hoy están en todas las noticias. Están latentes. Solo falta que alguien tire la primera piedra, o tal vez dos. Todos estamos atentos, pero ignoramos al mismo tiempo. Todos sabemos que cualquier guerra que se inicie en este planeta no será para nada divertida. Las guerras llevan excusas como la paz en el mundo, el antiterrorismo, etc. Pero atrás de ellas hay guerras por el petróleo, por el agua, por garantizarse tierras, por garantizarse recursos. Recursos, siempre recursos.

Parece, que las guerras, son un mal necesario entonces. Las guerras ayudarían a eliminar seres humanos que hay demás, y quedarían naturalmente los más poderosos: aquellos que tienen todas las armas habidas y por haber. Los que pierda n serán inferiores y esclavos de los ganadores en muchos casos. ¿Será que involucionaremos tanto?

Hablar de control de natalidad, educación sexual, para muchos es nada más y nada menos que inhumano, perverso. Si se sigue la lógica no tenemos muchos caminos que recorrer. Todos pensamos que se este planeta puede albergar una infinita cantidad de seres humanos, pero la cuestión es que no es así. Es cuestión de saber un poquito de física para saber que no es así.

¿Qué pasará cuándo falten los recursos? ¿Qué prevalecerá? Dejando de lado la sé, la esperanza, creo que debemos ser objetivos y pensar con cierta lógica. Porque esto es como intentar meter en un conjunto finito una infinita cantidad de elementos. O hablemos de dos conjuntos, uno con elementos finitos y otro con recursos infinitos… y tratar de asociar todos los elementos de ambos conjuntos entre sí.

Cualquier matemático diría que eso es imposible o simplemente ilógico o que lleva al caos o que es inaplicable. Digamos que más o menos lo que está pasando en el mundo.

2 Comentarios en “¿Qué pasará?”

Gravatar de Victor

Victor
19 de Noviembre de 2006 a las 5:08 pm    

Pasara que empezara el caos y el salvese quien pueda

Gravatar de Elena

Elena
23 de Noviembre de 2006 a las 1:04 pm    

A esperanza la ´conocés? El ser humano a sobrevivido a grandes tragedias, a desintegraciones espantosas. Es probable que se encuentren soluciones si la capacidad intelectual se une con la espiritualidad. Y si no… es probable que no estemos para verlo ¡Próximas generaciones, vean lo que le hemos heredado del maravilloso mundo que nos han donado!

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