Mientras que no cambiemos…
Me tomo un recreo después de mucho CSS, Javascript y PHP para pensar un poco sobre esta sociedad, particularmente de la Argentina. En la cual estoy inserto.
Siempre sostuve que uno de los principales problemas de Argentina es el crisol de razas que existen. No soy racista, aunque no se me cae de la boca el negros de mierda cuando veo a alguien votando porque le dan un puesto en la municipalidad, veo un organismo gubernamental en donde la gente entra y sale con bolsa de biscochitos y priorizan el agua del mate a la atención de la gente. Creo que más o menos como usamos todo esta expresión.
Las diferencias, tanto en cuestiones de raza u origen e idelógicas se marcan cada vez más con cualquier crisis. En su momento la económica, ahora de seguridad, social, de valores.
Recuerdo como antes, allá por mi primaria, el respeto y admiración que uno tenía por maestros, por la policía, por el cartero, el lechero, el panadero, bomberos, etc. Oficios que eran valorados como tales, con todas sus cosas buenas. Ver un policía te causaba cierta adminiración, ni hablar de un bombero (que no existían en mi época en mi pueblo), y también por un maestro. Faltarles el respeto era visto como una aberración, algo imperdonable.
Hoy las cosas están muy confundidas. Hablar de policía es hablar de cana hijo de puta, corrupto que no me deja hacer lo que querés a menos que te tire unos mangos. Hablar de maestros es hablar de gente que no se conforma con sus sueldos, viven de licencia y viven haciendo paro. El cartero ya no existe. Todavía se guarda cierto respeto por los bomberos. Los médicos no saben nada y te hacen hacer tratamientos para llenarse ellos de plata. Ni hablar de los informáticos, abogados, arquitectos, etc.
Se está perdiendo totalmente el respeto por lo oficios, se pierde la esencia y con ello terminaremos tarde o temprano en alternativas. La ley te exige recurrir a un arquitecto o electricista para cualquier cosa que hagas en tu casa. En algunos casos es razonable, pero en muchos otros es absurdo.
La ley les ata las manos a la policía y a los maestros. Hablás con cualquiera de ellos y te dicen “tengo las manos atadas”. Si castigan a un alumno con una penitencia, esta es objeta primero por el chico, después por los padres que defienden porque sí al nene, el maestro termina siendo castigado por el director y acusado de violento por el periodismo. Y no me refieron a un castigo corporal. Simplemente ponerlo de florero un rato o mandarlo a la dirección.
Ni hablar de la policía. Todos decimos cuando vemos la violencia en el fútbol porque puta no los cagan a tiro… un policía tira un solo tiro, hiere alguno de estos “negros de mierda”, y va preso. Encima el periodismo lo mata escrachándolo por radio, tv, diarios y donde sea… y nadie, ninguno de nosotros, entre los que me incluyo, sale en su defensa.
Quieren implementar la educación positiva, control positivo, pero nadie sabe que diablos significa eso. Y se terminan creando leyes estúpidas que restringen el control a las autoridades, que ya nada tienen de eso. Y el dichoso poder de policía termina esfumándose en no se sabe donde.
Tenemos conceptos malos para todos. Y si seguimos con eso, fustigando a las personas una y otra vez con esos conceptos, terminamos en lo que estamos terminado: degradación social de los oficios, con ello de la gente, y la consecuente falta de respecto de ellos.
Hay muchos escenarios a los cuales esto podría llevar, y ninguno de ellos está exento de la violencia. Pero, mientras no cambiemos todos, no cambiará nada y el destino más que incierto, se torna cada vez más cierto. Nos guste o nó.
Claro que todos tenemos la esperanza de que todo cambie. Tenemos fé de sobra. Pero todavía parece que no nos dimos cuenta que la fé y la esperanza sino hacemos nada, no son más que dos palabras mágicas que al fin y al cabo no sirven para nada.
No sé, se me hace como que tenemos que recuperar pronto esos valores positivos para nuestras policía, nuestros maestros, nuestros doctores, nuestras enfermeras, nuestros bomberos, nuestros panaderos hagan su trabajo con orgullo, con ganas y sintiéndose valorados. Que es ni más ni menos que lo que todos pretendemos…
Bueno… sigo con mi trabajo