No dejemos que lo de Córdoba quede ahí

Ya pasaron casi dos semanas de las elecciones del 2 de Septiembre, tanto en Santa Fe como en Córdoba. Contra de lo que muchos creíamos, las elecciones en Santa Fe fueron prácticamente normales, mientras que en Córdoba la situación fue y es una vergüenza.

Los argentinos nos caracterizamos por olvidarnos muy facilmente de algo. Más aún si esto no aparece en los medios. Por suerte, algunos como Perfil siguen el tema a diario. Mientras que otros casi ya ni se acuerdan.

La paciencia e inoperancia de los argentinos creo que es infinita. No se que pasaría en otro país del mundo, medianamente serio, si les sucede algo como lo que está ocurriendo en Córdoba. Tuve la oportunidad de ver Tres Poderes el domingo pasado, en el cual estaban presentes Luis Juez y el supuesto vice-gobernador electo, en el cual tuvieron cruces muy fuertes.

Luís Juez creo que no pide algo inusual. Lo que pide, y como lo dicen muchos, es el recuento de votos, que validaría la elección y al supuesto ganador. Claro, si es que fuera así. Sin embargo, desde la opocisión juegan con las palabras, con las leyes, y estiran y estiran la cosa. Es que saben que cuando más la estiren, más la gente y los medios se cansan, y todo termina por desaparecer. Así, Luís Juez quedará como un loquito que pasó el ridículo, y ellos como los triunfadores.

Asi funcionan muchas de las cosas en este país, en todos los niveles. Solo basta estirar y estirar una situación, para que los reclamos pasen a ser ruído y terminar por molestar a una sociedad que hace oído sordos. Que no le importa demasiado, pero que se queja mucho.

Dicen que las mujeres son difíciles de entender. Yo comienzo a creer que los argentinos somos imposibles de entender.

Ojalá y esto que está pasando en Córdoba no genere un ruído molesto, y todos tengamos esa situación en la mira, porque es una de las pocas maneras de cambiar eso que todo queremos cambiar: la vieja política de mierda.

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