Salgan del armario (Out Campaign)

The Out campaign

The Out Campaign es una campaña lanzada por Richard Dawkins que básicamente pide a los ateos que salgan del armario, es decir que salgan a decir al mundo que son ateos, porque lo son y porque defienden su postura.

Richard Dawkins es un etólogo británico, defensor de la teoría evolutiva y ha escrito varios libros, casi todos ellos en relación a la teoría que el defiende. Acá podés verlo hablando con un musulmán fundamentalista, en donde trata de mostrarnos lo absurdo que puede llegar a ser la religión y ser un extremista o fanático.

No se ubicarme muy bien entre ser agnóstico y ser ateo. Ceer en Dios me resulta difícil. Y transito mi existencia como si no existiera. Igualmente me quedan pegadas las típicas frases “gracias a Dios” y cosas así.

Si a veces me gusta pensar que en efecto hay alguien más en algún lugar, pero no dejo que sea más que una simple y vaga idea. No la alimento con cosas que me dijeron que tengo que creer. La evolución o la naturaleza (o el Dios mismo para algunos) nos dio la razón. Esa capacidad que tenemos los seres humanos para pensar.

Yo como muchos empecé siendo católico, también como esta bloguera que habla también de esto y cuenta algo de su experiencia como “católica” con lo que me sentí muy identificado:

Los curas y las monjas me enseñaron bien (unos mejor y otros un poco peor) y aunque tenía las mismas “historias de comer el coco” en realidad vi muy pocos casos de gente a la que le fueron a lavar el cerebro de verdad. En general, si no destacabas por un lado o el otro, se te dejaba en paz.

También me tragué chococientas misas jóvenes, y estuve en un centro juvenil (grupos, confirmación, blablabla). Mi “crisis” vino un poco más tarde, serían los 15 o 16, y en realidad tampoco fue una crisis religiosa: en la suya no lo fue por el modo, porque no fue crisis, y en la mía porque nunca creí de verdad. Supongo que todo aquello fue una de tantas cosas de querer ser lo que veías al lado, “I want to believe”, como Mulder. Veía a la gente tener fé en un dios y lo intentaba con todas mis fuerzas, incluso hubo un par de veces de esas que de tanto fingir casi lo acabas creyendo.

Y también con lo que dice Dr. Txap en “Camino al ateísmo”:

Eso no significa que no me intentaran comer el coco. De hecho lo consiguieron hasta que me empecé a plantear ciertas cosas en la adolescencia. Cada mañana, antes de empezar las clases teníamos cinco minutos de “sermoncillo” desde los altavoces que había en todas las clases. Luego había las clases de religión y las misas en los eventos especiales como los días de San Juan Bosco (31 de enero) y María Auxiliadora (24 de mayo). Además, solía ir los sábados a “misa joven”, un tipo de misa menos aburrida, más corta, con más canciones y más dinámica que las normales. Allí, muchas veces hice de monaguillo: recuerdo una vez, en el fin de semana de carnavales que muchos llegamos a misa disfrazados, y llegué a preguntarle al cura si a Dios le importaría que fuésemos a misa vestidos así. Ese día estuve de monaguillo a su lado con un disfraz de chino que me había hecho yo mismo.

Con el tiempo la vida misma, la experiencia y los hechos no me mostraron nunca a un Dios. Admito que muchas veces hay cosas he tenido de cerca cosas que no se pueden explicar a través de la ciencia misma, pero no por eso salgo a meterme dentro de una Iglesia a confesarle a otra persona que dudé de Dios.

Son cosas que como aún no se pueden entender a la luz de la razón, automáticamente las relacionamos con lo divino. Es normal, durante miles de años la humanidad estuvo haciendo esto. Todo lo que no se podía explicar, tenía alguna linda historia relacionada con lo divino, con un Dios o Diosa. Pero a lo largo de la historia se supo que el sol (como muchísimas otras cosas) no es un Dios, sino que es una gran bola de fuego que está ardiendo a unos cuantos millones de kilómetros de la tierra. Y así con cada cosa que se puedan imaginar. Todo a su tiempo y en la media que avancemos en el conocimiento, tendrán su explicación tarde o temprano.

Aunque claro, aún lamentablemente existen muchas personas que se siguen aferrando a absurdas creencias poniendo toda su fé en eso, y están los demás que por las dudas creen. Estos últimos son lo que llamo simples cobardes y miedosos que no se animan adoptar una postura porque en el fondo son temerosos de un “Dios” que está esperando que te mandes cualquier cagada para mandarte al infierno por la eternidad. Educados por el miedo, por el terror… una efectiva herramienta de control social.

Aprendí mucho de estas cosas y de como la religión de vende miedo por amor: Dios te ama… pero, siempre y cuando te portes bien. Y así cientos de miles de historias en donde los buenos y respetuosos defensores del “amor” han sido salvados y otros condenados.

Todo esto me enseñó a dudar. Y comencé a ver contradicciones todo el tiempo. A cada rato. Y así fue como la “Iglesia Católica” perdio un cliente más.

También aprendí que no necesito de la religión o de un Dios para ser buena persona y manejarme por la vida. Tengo pleno uso de mis facultades mentales para saber que está bien y que está mal: no necesito una Biblia como guía y mucho menos que menos una persona diciéndome que tengo que hacer porque Dios se lo dijo. Si existe un Dios, que venga y que me hable. Punto. ¿porqué tanta burocracia?

Los ateos y los agnósticos tienen una actitud más bien pasiva. Richard Dawkinks está pidiendo a los ateos a que cambien su rol de pasivo por activo, que se conviertan en activistas por decirlo así, que estén orgullosos de defender en lo que creen, o mejor dicho en lo que no creen.

Yo tengo mi posición tomada hace rato. Respeto a quienes quieran creer en un Dios, en un libro o en los unicornios voladores de color rosa, y para no seguir escribiendo copio y pego este párrafo de un post de Halón Disparado que me viene de mil maravillas:

Y quiero, además, hacerte una seria advertencia. Mereces todos mis respetos… hasta el preciso momento en que intentes convencer a otros de las memeces que pueblan tu irracional cabecita. O que pretendas que los demás tengan que vivir de acuerdo a tu estrecha visión del mundo porque Dios te habla a través de los enchufes. Así las cosas, quiero hacer un llamamiento a las armas a los compañeros en el ateísmo, en la racionalidad, en el lado de la luz, pues esto, como bien dice SuperSantiEgo, es una jodida guerra. Si los creyentes no se meten con nosotros ni pretenden que vivamos como ellos (en ningún sentido), pues todos tan amigos. Pero como se les olvida continuamente que su verdad no es necesariamente nuestra verdad, habrá que recordárselo. A hostia limpia, si es preciso.

Es un tema que va a traer mucho debate, e Interne va a ser el escenario.

No voy a salir puerta por puerta como lo hacen muchos religiosos, no lo necesito. No necesito ganar adeptos. Cada uno después de todo es libre de creer en lo que quiera. Aún en los elefantes voladores de color rosa mientras que no trate de salir a imponer su absurda creencia sin ser seguido por esos simpáticos seres.

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