Lo que aprendí de todo esto
Estos últimos 20 días en Argentina fueron sin dudas históricos. Espero que a todos nos sirva para aprender, y darnos cuentas. Supongo que todos vamos a sacar conclusiones distintas, ya sea por nuestra ignorancia en algunos temas, nuestras ideas o ideales, y nuestras conveniencias.
Mis conclusiones pueden o no gustarles a muchos, desde el vamos que voy a chocar con mucha gente, muchos estarán en parte o en todo de acuerdo conmigo, o en absolutamente nada.
Aprendí que ciertamente estaba en lo cierto: Argentina no es un país unido. Hay varios sectores sociales con intereses e ideas muy dispares, y no hace falta más que un Presidente con poco tacto para que esas diferencias salgan a flor de piel de cada uno y estemos al borde de un enfrentamiento social.
Qué este gobierno brilla por su debilidad, y lo único que lo sostiene son sus matones capaces de llenar una plaza. No voy a negar que hubo personas que fueron para apoyar a este Gobierno, pero seamos honestos: la mayoría fue gente llevada y pagada.
Que para ser ignorante no hace falta ser pobre y no tener estudios. Me encontré con mucha gente “de bien” que critica “las 4×4″ de los productores. Hablé tanto del tema que ya ni sentido tiene explicarlo otra vez. Son unos pobres ignorantes y punto (o bien envidiosos).
Qué muchos se llenaron la boca hablando del gobierno y que están a favor del campo, y con las ovejitas en le MSN, pero no ví a ninguno en la plaza de Casa de Gobierno manifestándose en contra.
También ví a muchos de mi ciudad (Calchaquí) manifestándose en Casa de Gobierno, y debo admitir que son los que menos hubiese esperado que fueran. Así que tendré que ajustar esta suerte de percepción que tengo sobre las personas.
Muchos amigos me sorprendieron con un mail reflexionando acerca de esta situación del campo. No estoy de acuerdo con sus reflexiones, mucho menos con llamar “golpista la campo”, cuando los golpistas ya están en el gobierno.
Aprendí que el campo si puede unirse a pesar de las diferencias entre unos y otros. Y que pueden torcer el destino de un país. Y lo han hecho. Las consecuencias de esto no lo van a ver en un año o dos… sinó más adelante.
Muchos campesinos después de 20 días de lucha volverán hoy a sus casas con un sentimiento de impotencia e indignación. Cansados. Muy cansados.
Mañana volverán a madrugar, para hacer arrancar sus tractores o ensillar sus caballos y volver a trabajar. Pero esta vez con un sabor amargo en su boca que no se les quitará en mucho tiempo.
Tal vez sean muchos los que cambien su forma de pensar. Seguro que no querrán progresar tanto. La conclusión es simple: para que producir más si me lo quitan. Pensarán que lo mejor para sus hijos es que no se dediquen al campo. Harán su último esfuerzo para que sus hijos puedan estudiar y dedicarse a otra cosa. Y luego cederán sus tierras a los grandes terratenientes por monedas.
Y ahí la gente del pueblo va a enterar porque Don N no viene a comprar más al supermercado y la panadería, porque no buscan al veterinario, porque la Cooperativa tiene cada vez menos granos para vender y despide a sus empleados, y caerán en la cuenta que Don N ya no es más un paisano. Ahora el paisano es Corporación Tierras S.A., y ellos no compran en el pueblo, tampoco compran las herramientas, y no usan los mecánicos del pueblo que tanto se especializaron durante años.
Y así, muchos pueblos que comenzaron a respirar, comenzarán a apagarse otra vez… pero esta vez para siempre.
Aprendí que mucha gente de este país no entendió que es lo que reclamaba el campo. Muchos se hicieron eco del discurso del gobierno: “los campesinos son unos angurrientos“, “quieren todo para ellos“, “quieren más 4×4“, etc.. etc.. etc..
Jamás entendieron que el reclamo de fondo era que se hiciera algo con ese dinero de las retenciones, ¿porqué quitarles más si no hacían nada para el campo?
¿Qué productor agropecuario después de aportar por más de 6 años retenciones del 20% o más vió sus caminos mejorados? ¿Vió subsidios?
Ninguno.
Puedo asegurar que si los productores hubiesen visto más y mejores escuelas, más y mejores hospitales, más y mejor policía, más y mejores rutas, más y mejores trenes de carga; nada, pero nada de esto hubiese pasado.
Después el campo es egoísta. No se confundan. El gente de campo sabe donde va ese dinero que ganan rompiéndose el culo. Y no quieren seguir aportando más dinero que este Gobierno usa para mantener a gente como D’Ellia, Moyano y demás personajes que me da asco ya mencionar.
“Apoyar al campo es apoyar a Argentina”. Ojalá los argentinos hubiesen entendido el mensaje de entrada.
Pero lamentablemente no lo entendieron y le dieron lo único que no se le puede dar a un gobierno caprichoso: el gusto. Y se hizo lo único que no se le puede hacer a la gente que trabaja: basurearla.
Lo siento por Argentina. Lo siento por mi país. Lo siento por mi familia que es gente de campo.
Gente del campo y familia: les pido disculpas, ojalá hubiese podido hacer algo más.