Lo siento querida bandera. Por Dios te juro que lo intenté

Argentina, gracias a su gestión, está aislada y es el hazmereir de los europeos, norteamericanos y sus propios vecinos del Mercosur.

Estra frase pertenece a un post de Martín Varsavsky: El Brasil de Lula, la Argentina de los Kirchner.

Anoche estuve de asado con unos amigos. Más allá de coincidir con muchas cosas en algunas cuestiones, y de la posibilidad de discutir sobre algunos aspectos que tienen que ver con la economía y de este conflicto que ya nos tiene a todos hasta las bolas, y de venir viendo todo lo que pasa últimamente, cada vez tengo un sabor muy amargo de esto de ser argentinos. Y la verdad es como que me deja triste.

Coincido con algo en el post de Martín:

Yo, aunque sea argentino, ya me cansé de defender a mi país. No es por falta de amor, que me sobra,…

Como argentino siempre fuí bastante crítico con mi país, particularmente con la gente, con el pueglo argentino, en el que incluyo amigos, familiares, parientes, familia, vecinos, y demás personas.

Realmente me cansé de defender este país, y de ser optimista en cuanto a pensar que es un país que va a cambiar. Pero realmente creo que nunca cambiará.

Este país no me gusta. No se puede querer lo que a uno no le gusta. Y no se puede amar lo que no se quiere.

Carolina, una amiga, me envio esto por correo electrónico:

Viveza Criolla: nuestra materia prima

La creencia general es que Ménem no servía, como así tampoco Alfonsín y De La Rúa. Hoy se dice que Kirchner no sirve, pero, quienquiera que venga después de Kirchner, tampoco servirá para nada.

Por eso estoy empezando a sospechar que el problema no está en lo ladrón y corrupto que haya sido Carlos Saúl Ménem, o en lo autocrático que es Kirchner.

El problema está en nosotros, nosotros como PUEBLO, nosotros como materia prima de un País.

Porque pertenecemos a un país donde la “VIVEZA CRIOLLA” es moneda valorada tanto o más que el dólar.

Un país donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo, basada en valores morales y respeto por los demás.

Pertenecemos a un país donde, lamentablemente, los periódicos jamás podrán venderse como se venden en otros países, es decir, poniendo unas cajitas en las aceras donde uno paga por un solo periódico Y SACA UN SOLO PERIÓDICO DEJANDO LOS DEMÁS DONDE ESTÁN.

Pertenecemos un país donde los lugares de trabajo son, entre otras cosas, las papelerías particulares de sus empleados deshonestos que llevan a su casa, como propias, hojas de papel, lapiceras, bolígrafos, lápices, marcadores y todo lo que pueda hacer falta para la tarea de sus hijos

Pertenecemos a un país donde la gente se siente triunfante si consigue colgarse del cable del vecino y donde la gente “inventa’’ a la hora de llenar sus declaraciones, para pagar menos impuestos, o directamente para no pagarlos.

Pertenecemos a un país donde la impuntualidad es un hábito, donde los directivos de las empresas no generan capital humano, donde las personas tiran basura en las calles y luego reclaman al gobierno porque las calles están sucias o se tapan las alcantarillas, donde no existe la cultura por la lectura y donde no hay conciencia ni memoria política, histórica o económica.

Donde nuestros congresistas trabajan dos días al año (y cobran todos los demás como altos ejecutivos) para aprobar una reforma fiscal al vapor, que lo único que hace es hundir al que no tiene, joder al que tiene poco y beneficiar sólo a unos pocos.

Pertenecemos a un país donde las licencias de conducir y los certificados médicos se pueden “comprar”, sin hacer ningún examen.

Un país donde puede subir una persona de edad avanzada, una mujer con un niño en brazos, o algún minusválido y la persona que viene sentada en el asiento especial para estas personas
se hace la dormida para no dárselo y si alguien le reclama se levantará pero para dar un golpe o decir una mala palabra.

Un país en el cual la prioridad de paso es para el automovilista y no para el peatón. Un país donde su gente está llena de faltas, a las que ignora, pero que disfruta criticando a sus gobernantes.

Mientras más le diga rata a Ménem, mejor soy yo como persona, pese a que apenas ayer me consiguieron todas las preguntas del examen de matemáticas de mañana.

Mientras más le diga autócrata a Kirchner, mejor soy yo como Argentino, a pesar de que apenas esta mañana estafé a mi cliente a través de un fraude, lo que me ayudó a pagar algunas deudas.

No, No, No. Ya basta.

Como “Materia Prima” para un país serio, tenemos muchas cosas buenas, pero nos falta muchísimo para ser los hombres y mujeres que nuestro País realmente necesita.

Esos defectos, esa alardeada “VIVEZA CRIOLLA” congénita, esa deshonestidad en pequeña escala que después crece y evoluciona hasta convertirse en casos de escándalo, esa falta de calidad humana, más que Alfonsín, Ménem, De La Rúa, o Kirchner, es lo que nos tiene real y francamente mal, porque éstos no han sido ni más ni menos que nuestros presidentes, óigase y entiéndase bien, NUESTROS PRESIDENTES, nacidos aquí y no en otra parte.

Lo siento. Porque, aunque Kirchner renunciara hoy mismo, el próximo presidente que lo suceda tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa que, como pueblo,
somos nosotros mismos. Y no podrá hacer nada.

No tengo ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor, pero mientras nadie señale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, nadie servirá.

No sirvió Alfonsín, ni Duhalde, ni De la Rua, no sirve Kirchner, ni servirá el que venga. ¿O qué?…
¿Es que necesitamos traer a un dictador, para que nos haga cumplir la ley por la fuerza y a los palos?

Aquí hace falta otra cosa, algo más que “cacerolazos” o “cuetazos”. Y mientras esa “otra cosa” no empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro para los lados, o como quieran, seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados… igualmente sumergidos!!!

Es muy bueno ser Argentino. Pero cuando esa Argentinidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como Nación, ahí la cosa cambia…

No esperemos encenderle una velita a todos los Santos, a ver si nos manda un Mesías. Nosotros tenemos que cambiar, un presidente diferente, con los mismos Argentinos, no podrá hacer nada.

Está muy claro… Somos nosotros los que tenemos que cambiar.

Ahora, después de este mensaje, francamente he decidido buscar al responsable, no para castigarlo, sino para exigirle (sí, exigirle) que mejore su comportamiento y que no se haga el que no oye, el que no entiende.

Sí, he decidido buscar al responsable

ESTOY SEGURO QUE LO ENCONTRARÉ APENAS ME MIRE EN EL ESPEJO.

Ahí estará, NO NECESITO BUSCARLO EN OTRO LADO.

 


Ahora entiendo porque mucha gente que considero que serían buenos gobernantes, honestos, con ideas geniales para la comunidad, no tiene intención alguna en incursionar en la política y aspirar a ser funcionario.

 

El pueblo argentino demanda y demanda y demanda.

  • Pretendemos tener un policía atrás nuestro cuidándonos las espaldas todo el tiempo, pero no queremos que nos pare y diga que pasamos un semáforo en rojo.
  • Queremos un barrendero todo el día atrás nuestro recogiendo los papeles, botellas y latitas que tiramos.
  • Queremos un maestro que enseñe a nuestros hijos, pero lo denunciamos cuando reprende a nuestros hijos porque se portaron mal.
  • Queremos adolecentes hechos y derechos, pero los sometemos a horas y horas de TV todos los días y los dejamos expuestos a las drogas y el alcohol.

Como ciudadanos somos de lo peor. Por eso tenemos los gobernantes de lo peor: tenemos los gobernantes que nos merecemos.

Un buen gobernante con todas las letras nunca podría serlo, porque nunca se sentiría útil, satisfecho o lleno con su gestión: porque su conciencia jamás estaría contenta de no satisfacer las necesidades (reales y no) del pueblo. Porque somos un pueblo que necesitamos a alguien que nos esté limpiando el culo todo el tiempo, y por si fuera poco, creernos con ese derecho.

Así, como bien lo dice este email que circula… somos nosotros los que tenemos que cambiar. Nadie más. Cambiando lo de abajo, lo de arriba cambia solo.

Escribo esto llorando por dentro. Porque realmente me duele no amar el país en el que vivo. Me duele no amar a los argentinos que es la gente con quién convivo, lo que me llevará a ser un típico argentino individualista que piensa en sí, en sus cosas, en su gente (familia) y lo demás, que sigan en la suya.

Asi que por favor, no me sigan mientiendo.

  • No me hablen de un país solidario, porque somo egoístas.
  • No me hablen del orgullo nacional, porque no tenemos nada de que sentirnos orgullosos.
  • No me hablen de patriotismo, porque nos bajamos los pantalones todo el tiempo.
  • No me hablen del trapo que se lleva en el corazón, porque en mi corazón no voy a poner un trapo roto, manchado y pisoteado.
  • No me hablen un país glorioso, porque nadie ha muerto con gloria en este país.
  • No me hablen de un país que tiene todo por delante, porque lo que viene es más de lo mismo.
  • No me hablen de verdades históricas, porque la mayoría son hipocresías.
  • No me hablen de tener esperanzas, porque no tengo fé.
  • No me hablen de que Dios es argentino: porque para nosotros el Dios es Maradona.

Lo siento querida bandera. Por Dios te juro que lo intenté.

Un comentario en “Lo siento querida bandera. Por Dios te juro que lo intenté”

Gravatar de Fernando Parra

Fernando Parra
26 de July de 2008 a las 5:27 pm    

Lamentablemente, nuestra cultura va a seguir siendo la misma más allá de los cambios que se produzcan en nuestro país.
Probablemente, lo mejor seguirá siendo actuar según nuestros valores más allá de los valores de los demás. Habrá que actuar como protagonistas y no como víctimas de un sistema perverso y manipulador.
Quizás suene bastante egoísta… pero al menos, tratemos de estar en paz con nosotros mismos. Deberíamos enseñarles a nuestros hijos como se actúa con integridad, y con eso cumpliríamos con nuestra parte para aportar a un futuro mejor.
Yo creo que en general, todos tenemos algo de “viveza argentina”, y por eso pienso que es correcto generalizar sobre nuestras pésimas actitudes… así y todo, no somos todos iguales y creo que uno puede relacionarse con gente que no esté alineada con los valores de la gran mayoría. En este país existe gente buena de verdad… pero es una lástima que a muchos no les interese la política (y a los que les interesa, no llegan a ninguna parte).

Deja tu comentario...

Más entradas en UnLugar