Kayakismo: día 2

Bueno, entre tanta tormenta de trabajo me hago un espacio para contar como me fue ayer con mi segunda clase de kayakismo.

Me tocó en realidad un día con mucho viento, lo que me complicó ir y volver en bici casi los 18km que tengo desde mi casa hasta el C.N.M.B, pero bue… la idea es esa: hacer algo de actividad física.

Llegué y Juan Luis (el instructor) me explicó las técnicas de remo, tanto para avanzar, retroceder (mejor dicho, frenar) y para timonear. Así que estube más de 30 minutos prácticando “al vacío” sentado en un banco… realmente me cansó eso mucho más que las tres horas de remadas del sábado. Pero sirve mucho para aprender y entender la técnica para ser más eficientes con el esfuerzo. No la explico acá porque seguro que no me van a entender nada, así que si me animo, armaré un video con eso en algún momento.

Después de eso, al kayak!

Lo llevamos a la costa, le sacamos el asiento para que yo esté más cerca de “piso” del kayak para bajar el centro de gravedad y sea más fácil mantener el equilibrio. Es como cuando a la bicicleta le ponés las rueditas en las primeras vueltas.

Se me hizo mucho más estable el kayak y pude hacer unos 50 metros sin que se me dé vuelta… hasta que por fin se me dió vuelta. Vale aclarar que la laguna estaba muy picada, con olas de 50 cms o más. Y eso lo hacía mucho más copado.

Así que, después de unas explicaciones y un par de trucos del instructor, volví a salir… y me pasé casi toda una hora remando, contra olas, a favor de las olas, poniéndome de lado… y la verdad que eso está por lejos de buenísimo. De momentos encaraba en contra de las olas y ver como algunas rompían en la popa del kayak e incluso pasaban por encima y rompain en mi cuerpo esta es-pec-ta-cu-lar. Quería meterme más adentro donde las olas eran más grandes, pero dije: más vale boludeo por acá, cerca de la costa y donde puede hacer pie, hasta que le agarre bien la mano.

Y lo más lindo de todo: el kayak se portó como los mejores y no me dí vuelta ni una sola vez. Gracias a un truquito que se basa en usar los remos para hacer “planchitas”, es decir mantener el equilibrio con la cara de la paleta contra el agua… ese básicamente es todo el secreto. Igualmente con el tiempo vas a aprendiendo a “desarticular” el cuerpo para que también ayude a mantener el equilibrio en el kayak, y es un trabajo de piernas, caderas, torso y brazos.

Pero no es nada difícil, aparte eso en la medida que lo vas aprendiendo se transforma en algo totalmente automático, como cuando aprendés a andar en bicicleta. Después ya ni te das cuenta de todas las cosas que hacés para mantenerte ahí arriba sin caerte.

Bueno, ahora sigo con mi trabajo. Hasta el sábado que tendremos alguna salida loca hacia las aguas de la Setúbal :)

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