La ley 26.364 (Ley de Trata) ¿puro palabrerío?
En esta columna de Crítica, Fernanda Sández escribe algo muy interesante acerca de la Ley de Trata de personas, y un poco acerca de nuestra presidenta… que se va en palabras y promesas, y en donde destaca que “que decir sea hacer ni que prometer sea realizar”, algo que resume muy bien la política o las inacciones de este gobierno, hoy más preocupado por el Gran Cuñado que por la crisis que atraviesa este país.
Remata la columna con esto:
La ley de trata, en tanto, sigue sin reglamentar. Sin partida presupuestaria. Sin que los derechos de las víctimas se hayan vuelto algo más que bonitas palabras. Durmiendo al calor de los neones de las whiskerías y demás variantes del puticlub en los que se ofrece al viandante un menú de chicas que rara vez superan los veinte años. Monique Altschul, de la organización Mujeres en Igualdad, lo pone fácil: “Una ley sin política pública y presupuesto adecuado es letra muerta”. Es quedarse en la anécdota. En la arroba. En esa clase de discurso políticamente correcto, concretamente inútil y –si me permiten el neobestialismo– “feministamente” inocuo.
Leánla, se que es más de lo mismo… pero este es un tema realmente delicado, y creo que merece nuestra atención en todos los sentidos.