Acerca de mí

Hablar sobre un mismo es un tanto dificil. Pero tengo que presentar al autor de este Blog. Asi que voy a contarte algo acerca de mí, quién soy y qué hago en este mundo.

Mi nombre es Pablo Marcelo Beca, actualmente vivo en la ciudad de Santa Fe, Argentina.

Aunque si tengo que decirte de dónde soy, no puedo evitar decir que soy de Calchaquí. Si bien no nací allí, crecí en esta magnífica ciudad desde mis 5 años hasta los 19 años.

En materia profesional soy Analista Programador de Sistemas, o simplemente Programador. Tengo apenas un par de par de materias pendientes para recibirme de Analista de Sistemas, pero bien… lamentablemente los tiempos no me lo permiten. Pero ya habrá un espacio en el que pueda dedicarle unos 15 días a full a para prepararlas y por fin ya tener la etiqueta de Analista de Sistemas. Pero, mi jefe no me lo exige por suerte, una presión menos para mí.

Empecé con esto de la informática después de desistir ser astrónomo (demasiadas matemáticas). Soy extremadamente curioso. Me encanta investigar, y buscarle el porqué a muchas cosas que a veces no lo tienen, al menos dentro del contemporaneo plano racional.

Por aquel 1990 empecé un curso de programación BASIC. Sobre una CZ Spectrun 1500 conectada a un TV en blanco y negro. Ese fué mi primer contacto con una PC, escribiendo meramente un programita que al correrlo con un RUN borraba la pantalla y mostraba mi nombre. Para muchos estos puede ser no más que “nada”… para aquellos que hicieron lo mismo alguna vez al hacer su primer programa, no hay demasiadas palabras que puedan explicar lo que se siente. A continuación el código fuente de mi primer programa, naturalmente protegido por las leyes del copyright, pero bueno… voy a ser buenito y es un aporte que voy a hacer a la comunidad OpenSource ;) .

10 CLS
20 LET A = “Pablo Marcelo Beca”
30 PRINT A

RUN

Así fué como empezó todo. Por suerte mis padres pudieron adquirir una Commodore 64C. 64 Kb de memoria, y con disquetera… era lo máximo. Lamentablemente el BASIC de la Commodores era muy diferente al Basic de la Spectrun, al de la ATX que más tarde trajeron al curso y de la poderosa XT Texas Instruments con monitor de fósforo verde que más tarde trajeron. Pero esto me ayudó a entender ya de entrada en lo que me estaba metiendo.

Y la historia sigue… asi que más tarde y con más tiempo la completaré.

Ahora… corre el año 2004. Acabo de estrenar mi propio Blog. Ya te conté donde vivo, como me inicié en esto de la informática, y ahora corresponde decirte cómo soy… qué me gusta.

Contrariamente a lo que piensan todos, no soy un fanático de las computadoras. Solamente soy un tipo que encontró una herramienta que le provee información para resolver un montón de cosas. Además, encontró una herramienta que le permite descargar su imaginación, su creatividad, conectarse con personas, conocer, aprender, investigar, curiosear, ver películas, escuchar música, dibujar, crear, inspirarse, etc. Nada más que eso.

Además, el hecho de trabajar como desarrollador de programas, implica que tenga que hacerlo frente a una computadora, y pasar varias veces al día frente a ella. Sinceramente intenté hacerlo frente a la procesadora, pero entiendan que no fue muy productivo para mí.

No voy a decirte que no me gusta trabajar con una computadora, porqué te mentiría. Esto solo era para eliminar el mito urbano de que soy un fanático de las computadoras. Es más, no soy fanático de nadie y de nada. Detesto el fanatismo y me parece algo demasiado bajo a lo que un ser humano puede caer.

¿Qué otras cosas me gustan?

Bueno, creo que habrás adivinado que me gusta la fotografía… y bueno, acá también he sido tildado otra vez de fanático… En fin, que le vamos a hacer… También me gusta el mate, la coca-cola, las hamburguesas, las mujeres, hablar con mis amigos, mirar las estrellas, nadar, pasarla bien en una fiesta, y una larga lista de cosas que me encantan hacer, y eventualmente me convierten en fanático.

A veces si, tal vez sea extremista al aprovechar un momento al máximo. Pero bueno, solo es vivir un momento tan intensamente como pueda. A veces como si fuera la última vez, más allá de que sepa que mañana voy a volver a estar.

Como muchas personas en este mundo, tengo utopías. A veces sueño con un mundo perfecto. Lo cuál naturalmente me lleva a pensar que se necesitaría para que este mundo sea perfecto, y consecuentemente mi cabeza comienza a examinar cuáles son los problemas que hay en este mundo, de dónde vienen, que los causa, y llegando a conclusiones de hacia adonde vamos, que es lo que vamos a conseguir a este ritmo.

Me gusta pensar. Me gusta delirar. Y soy libre de hacerlo. Puedo volar, puede soñar, puedo crear, puedo imaginar, puedo tener ilusiones. Ojo, no es un don, ni nada exclusivo. Es algo que tenemos todos, la diferencia es que yo me animo a hacerlo a pesar de las caídas y los aterrizajes forzosos que me ha tocado hacer en más de una oportunidad.

Me encanta la psicología y explorar siempre los límites de lo racional. Ojala tuviera la inteligencia para expandir esos límites, pero bueno, eso queda en mano de los Einsteins.

No creo en el destino. No creo que nada esté escrito. No creo que actuemos en función de otras fuerzas ocultas que tienen que ver con los astros, la posición de la Luna, y como se atravesó el meteorito X34838sj734-S frente a la luna de Urano. En fin… mi destino no está marcado, mi historia tampoco. Si estoy atado al sistema, a leyes, a una cultura que ciertamente marca mucho de lo que soy y de alguna manera limita y expande lo que soy.

No creo en la casualidad, si creo en causalidad. Creo que todo está causado por todo, es como una especie de efecto dominó. Cada cosa que haces repercute en algo y cambia la historia. Algunas cosas que haces pueden cambiar o afectar muchas cosas, tantas como para torcer la historia.

Bueno… te dije que me gustaba escribir y delirar un poco… acá esta más que claro.

Estoy es un poco de lo que soy. Un poco de lo que seré. Dicen que nunca se termina de conocer a las personas, yo creía que sí. Una persona muy especial en mi vida me enseñó que estaba equivocado (si… vos), porqué incluso no he llegado a conocerme a mi mismo.

Como muchos, cometí errores en mi vida. Chicos y hasta muy grandes. Como en cada error tenés siempre dos opciones, lamentarte por ellos, o aprender de ellos. Intento siempre lo segundo: aprender. A veces estas lecciones me sirven a mí. A veces a la gente que está cerca mío.

A veces digo: “Porqué no hubo alguien ahí para evitar que me equivocara”. Pero alguna razón no hubo alguien, por alguna razón algo lo causó. Las consecuencias están a la vista de muchos, y en la vida de algunos pocos.